Calibración Química
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Áreas de Calibración Química
(Actividad no amparada por la acreditación de ENAC)
La calibración en magnitudes químicas son unas actuaciones propias de un sistema de calidad sólido. La calibración química es muy utilizada en laboratorios físico-químicos, agroalimentarios y en laboratorios de I+D. En la calibración de química, se revela que se trata de instrumentos fiables y con buenas respetabilidades como las pHmetros, conductímetros o transmisores de conductividad y transmisores de pH.
Algunas de las calibraciones en química que el laboratorio realiza son:
Laboratorio acreditado ENAC
Certificados en 5 días
Portes Gratuitos
En Caltex realizamos la calibración química bajo los requisitos de la norma ISO/IEC 17025, para garantizar resultados fiables y reconocidos internacionalmente. Utilizamos soluciones patrón certificadas como buffers de pH, patrones de conductividad, estándares de turbidez y absorbancia, así como soluciones de referencia para titulaciones, siguiendo procedimientos normalizados.
Nuestro servicio incluye la verificación y, cuando es necesario, el ajuste de la instrumentación, asegurando su conformidad con las especificaciones del fabricante y regulaciones aplicables (GMP, GLP, ISO 17025, HACCP). Además, emitimos certificados digitales en 5 días laborables, listos para su presentación en auditorías e inspecciones de calidad.
Calibración Química: garantía de resultados fiables en el laboratorio
La Calibración Química es el conjunto de actividades que permiten relacionar de forma fiable la
señal de un instrumento o método analítico con la concentración real del analito que se está midiendo. En otras
palabras, es el puente entre la respuesta del equipo y el valor numérico que se registra en el informe de ensayo.
Sin una Calibración Química adecuada, cualquier resultado puede parecer correcto en apariencia, pero
carecer de trazabilidad, exactitud y validez ante auditorías, clientes o autoridades regulatorias.
En los laboratorios modernos, donde se trabaja con límites de detección cada vez más bajos y se exige una gran
precisión en las decisiones (liberación de lotes, cumplimiento de especificaciones, control ambiental, seguridad
alimentaria…), la Calibración Química deja de ser un trámite y se convierte en un elemento crítico
de la gestión de la calidad. La forma en que se preparan los patrones, se diseña la curva de calibración y se
evalúan los resultados tiene un impacto directo sobre la fiabilidad del dato final.
Objetivos principales de la Calibración Química
El objetivo central de la Calibración Química es garantizar que la relación entre señal y
concentración sea conocida, estable y cuantificable. Para ello, se persiguen varios fines:
- Establecer una relación matemática entre la respuesta del equipo y la concentración del analito.
- Cuantificar la incertidumbre asociada a la medición y documentarla de forma clara.
- Detectar desviaciones del sistema de medida y activar acciones correctivas antes de que afecten a los resultados.
- Aportar trazabilidad metrológica a través de patrones de referencia certificados y procedimientos normalizados.
Una Calibración Química bien diseñada permite tomar decisiones con mayor seguridad, reducir el
número de repeticiones innecesarias y minimizar el riesgo de aceptar o rechazar productos basándose en datos poco
fiables.
Elementos clave en un proceso de Calibración Química
Aunque cada laboratorio tiene sus particularidades, existen elementos comunes que no pueden faltar en cualquier
estrategia de Calibración Química. La calidad del resultado final depende tanto de los patrones
utilizados como del diseño experimental, el modelo de ajuste y la evaluación crítica de la curva.
Selección y preparación de patrones
La base de una buena Calibración Química está en los patrones. Estos deben ser trazables, estables y
apropiados al rango de trabajo. Pueden ser patrones primarios, materiales de referencia certificados o soluciones
preparadas a partir de sustancias de alta pureza. La exactitud en la pesada, el control del volumen, la calidad del
disolvente y la correcta identificación de cada solución son aspectos que impactan directamente en la curva de
calibración.
Es recomendable apoyarse en guías técnicas reconocidas internacionalmente, como las de
Eurachem, que proporcionan criterios
detallados sobre la preparación de patrones, validación de métodos y evaluación de la incertidumbre en análisis
químico.
Curva de calibración y rango de trabajo
La Calibración Química suele expresarse mediante una curva que relaciona concentración y respuesta.
Esta curva debe cubrir el rango de interés del método: ni tan estrecho que obligue a extrapolar, ni tan amplio que
comprometa la linealidad. Es habitual utilizar al menos cinco puntos de calibración, distribuidos de forma adecuada
a lo largo del intervalo previsto, e incluir blancos para verificar la ausencia de señales espurias.
El modelo de ajuste puede ser lineal o no lineal, según el comportamiento del sistema. Lo importante no es forzar la
linealidad, sino justificar matemáticamente la función elegida y demostrar que el ajuste describe correctamente los
datos experimentales en términos de error residual, coeficiente de determinación y otros parámetros estadísticos.
Control de calidad y verificaciones intermedias
Una vez establecida la curva, la Calibración Química no termina. Es necesario realizar controles
intermedios para demostrar que el sistema se mantiene estable a lo largo del tiempo. Esto se consigue mediante:
- Corridas con muestras de control (QC) a diferentes niveles de concentración.
- Verificación periódica de puntos concretos de la curva.
- Revisión de tendencias y cálculos de cartas de control.
Calibración Química y cumplimiento normativo
La Calibración Química está estrechamente ligada a los requisitos de normas como ISO/IEC 17025, así
como a guías específicas de sectores regulados (farmacéutico, ambiental, alimentario, aguas potables, etc.). En
cualquier auditoría, la forma en la que el laboratorio calibra sus equipos y métodos es un punto crítico de revisión.
Incertidumbre y trazabilidad en Calibración Química
La incertidumbre de medida es el indicador cuantitativo de la calidad de un resultado. En el contexto de la
Calibración Química, la incertidumbre integra contribuciones asociadas a los patrones, al
instrumental, al ajuste de la curva, a la preparación de la muestra y a la repetibilidad del método.